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miércoles, 23 de marzo de 2016

Las "Cartas" de toda la vida

             Llamadme anticuado… quizás lo sea… pero no puedo evitar sentir nostalgia de alguna cosas que han ido desapareciendo poco a poco de nuestras vidas, como por ejemplo, las cartas.

Hay ya generaciones enteras que ni tan siquiera saben lo que es eso, y lo entiendo, y lo comprendo, porque a veces incluso a mí me ocurre. Hoy día en casi todas las casas de este país cuando nos llega alguna carta… o es una factura, o son recibos del banco indicando lo que nos roban, o es propaganda.
Lejos ha quedado aquel momento en que abrías el buzón con toda la ilusión del mundo y te encontrabas aquel sobrecito de papel, con el matasellos de correos encima de un sello de X céntimos, o pesetas…

           ¿Nunca lo habéis sentido? Es difícil describir la alegría que daba abrir ese sobre de la chica que te gusta, de un buen amigo, de un familiar lejano, que se molestaba en escribirte cada cierto tiempo, y donde te contaba todo lo que le había pasado desde que no os veíais… El aroma del papel (en algunos casos el aroma de un perfume), las letras a bolígrafo o a lápiz, unas más ininteligibles que otras, los besos al final, las postdatas…
El que lo ha vivido sabe de lo que hablo… y el que no lo ha conocido no sabe lo que se pierde…

Ahora es todo más fácil, envías un mail y listo, chateas, whatsappeas, etc, etc. Todo esto está muy bien porque hemos conseguido acercar a las personas en el tiempo y en el espacio, tanto que parece que estamos casi al lado, pero ha perdido la magia de la comunicación: Un Me gustas, un ok, un vale, emoticonos por doquier, hacen de estas comunicaciones algo menos humano, algo menos personal…

            Pero yo me niego a resignarme a que las cartas escritas a mano desaparezcan, yo seguiré escribiendo cartas a quien quiera recibirlas. Reconozco que ya son pocas las personas en mi vida con las que empleo este método, pero no pienso perder esta costumbre.

            Las cartas en papel y a boli se han convertido en verdaderas obras de arte, un arte casi extinto…

Y por eso yo os invito a probar… coged y escribid una carta a alguien a quien apreciéis, a quien queráis contarle algo que de verdad os importa… yo os aseguro que os lo agradecerá de verdad… y casi seguro que os contesta de la misma manera… Os animo a que lo hagáis… ¿quién se atreve?


                                                                                          Fran Cazorla, escritor.


jueves, 10 de marzo de 2016

IV Concurso Cartas de Amor

Hola...!!!
             Os dejo por aquí la carta con la que fui uno de los finalistas del IV Concurso de Cartas de Amor organizado por Alhamilla Radio Mar. Espero que os guste...
;)
Debí decirte

            Hola, amor mío.
            No sé ni cómo ni dónde estarás, y no sé qué haré con esta carta cuando haya escrito la última línea. Tal vez nunca llegue a ti, lo más seguro es que se quede en el cajón de mi mesita hasta que la vejez haga que olvide que una vez la metí ahí. O tal vez puedas leerla, aunque solo sea eso, aunque no puedas contestarme jamás.
            Todavía hay momentos en los que pienso que quedaron cosas por decir, qué decir de cosas por hacer, qué hacer para no pensar en el pasado.
            Debí decirte un te quiero no una vez al día como lo hice desde la primera vez que me besaste, no, debí hacerlo al menos tres veces de sol a sol y otras tres veces de luna a luna…
            Debí decirte hasta que me dijeras “calla ya, pesado”, que eras la mujer más hermosa de este mundo, y quién sabe, si no del universo entero.
            Debí decirte que aquellas letras que a veces encontrabas por tus cajones, no se habían caído del sobre de sopa… eran para ti, y siempre decían lo mismo… debí decirte que las juntaras en el orden correcto…
            Debí decirte que tu sonrisa era mi gasolina de cada mañana, la que hacía mover mi corazón para luchar en este mundo, la que movía mi mente, mi cuerpo y mi alma…
            Debí decirte que tú me enseñaste a dar abrazos, que por ti descubrí lo necesarios que son y que todo el mundo los necesita…
            Debí decirte que cada vez que cerraba los ojos, tu imagen venía a mí, y descubrí que era la forma de tenerte siempre conmigo…
            Debí decirte que contigo aprendí a valorar a las personas por lo que son y no por lo que aparentan ser, contigo aprendí que hay personas que valen la pena.
            Debí decirte que lamento no haber luchado por mis sueños antes, por miedo a que no te gustaran, cuando la realidad es que gracias a ti los he realizado…
            Debí decirte que si no es por ti no hubiera descubierto el placer de tomar café en una cafetería, de escribir, de soñar, de vivir…
            Debí decirte que tu piel era lo más suave y delicioso que jamás había probado, y que con solo un roce hacía que mis sentidos despertaran…
            Debí decirte que siempre me hiciste feliz, que hasta tus enfados tenían su punto de “y yo te quiero más, así que estás haciendo el idiota…”
            Debí pedirle a Dios más tiempo, aunque no estuviera dispuesto a dármelo; pero debí intentarlo al menos…
            Debí decirte tantas cosas… y no lo hice… y no pude…
            Debí ser fuerte, pero no fui capaz durante tanto tiempo…
            Nunca te olvidaré, nunca dejaré de amarte, y mi corazón confía en que algún día volveremos a estar juntos, como antes, para siempre.
Te quiero, mi cielo.

            P.D. Te lloré de menos, lo sé, porque aún después de tantos años, hay días perdidos en los que se me escapa alguna lágrima sin motivo aparente…


Fran Cazorla